RESUMEN
Las
organizaciones actuales enfrentan grandes retos, producto de los cambios
vertiginosos que ocurren en su contexto, requiriendo la generación de
conocimiento de manera oportuna para asumir tales situaciones, es así como, se
establece la necesidad de realizar alianzas que permitan la interacción de diferentes organismos con el fin de propiciar
e intercambiar los conocimientos que requieren las empresas. De allí que surjan
los sistemas científicos-tecnológicos que buscan propiciar una estructura que
permita sistematizar la demanda y necesidades de conocimiento, a diferentes
plazos y desde diferentes perspectivas, así como su respectiva jerarquización
en términos de prioridades, magnitud, posibilidades de abordaje y, al propio
tiempo. El presente artículo presenta una reflexión teórica en esta materia,
así como, del papel de las universidades en este sistema.
Palabras
clave: Generación
de conocimiento – Universidad – Empresa
- Sistemas científicos-tecnológicos.
ABSTRACT
Today's organizations
face major challenges as a result of the rapid changes occurring in context ,
requiring the generation of knowledge in a timely manner to take such
situations, as well as,
the need for partnerships to the interaction of
different organizations in order to promote and exchange knowledge required by
enterprises is established. Hence arise scientific - technological systems that
seek to foster a structure to systematize the demands and needs of knowledge, at different times and from different perspectives, and their respective
ranking in terms of priorities, magnitude, possibilities of approach and at the
same time. This paper presents a theoretical reflection on this matter , as
well as the role of universities in this system.
Keywords: Knowledge
generation - University - Company - Scientific - Technological systems.
UNIVERSIDAD-EMPRESA
UNA RELACIÓN RELEVANTE PARA LA GENERACIÓN DE CONOCIMIENTO CON PERTINENCIA
INTRODUCCIÓN
Las sociedades a nivel mundial,
enfrentan cada día, situaciones no solo inciertas, niveles de complejidad
elevados, un vertiginoso número de necesidades que satisfacer, escasez de
recursos, sino además, una constante búsqueda de nuevos constructos que de
manera inmediata den respuesta a tales realidades. Todo ello ha ayudado al
establecimiento de acciones que proporcionen la transformación de las
estructuras tradicionales con el firme propósito de fomentar la generación de
un conocimiento útil, de carácter abierto y dinámico, entendido como el saber
consciente y con base en que somos capaces de exponer, divulgar y debatir;
distinguiéndose del concepto se saber, que posee la filosofía tradicional, que
lo concibe como algo estático.
Cabe destacar, que el dinamismo de la
ciencia no es solo concentrar o alcanzar un conjunto de conocimientos que
cumplen unos determinados requisitos, sino también, está en la forma como estos
se obtienen, observar aquellos hechos que acreditan evidenciar las leyes
generales que los rigen.
Al respecto, Martínez (1999) indica
que la concepción elitista e
individualista que por mucho tiempo se tenía
de la actividad científica es una de las causas que origina fenómenos negativos que afectan
considerablemente tanto a la
productividad y eficiencia, como también a la introducción, generalización de
descubrimientos e innovaciones, fortaleciendo con ello el modelo de desarrollo
neoliberal.
Se requiere por lo tanto cambios que
permitan la generación de un conocimiento útil a todos los sectores de la
sociedad, incluyendo el empresarial, es así como surgen los sistemas
científicos-tecnológicos, como una alternativa para propiciar redes entre los
diversos actores con el fin de crear procesos de innovación y en lo que las
universidades cumplen un papel fundamental.
Para Genatios y La Fuente (2004), si bien es cierto, que los
países desarrollados han establecido con éxito modelos de sistemas de
innovación, que responden no solo a las
fuerzas productivas, sino además a las relaciones sociales de producción. Los
países latinoamericanos, incluyendo Venezuela, no han podido establecer tales
sistemas con el mismo éxito, y en el mejor de los casos se establecen como
parte de los planes y políticas estatales. En este sentido a continuación se
realiza un acercamiento teórico a los aspectos relacionados con estos sistemas
y su papel en la generación de un conocimiento útil al aparato productivo de
las sociedades.
DESARROLLO
Hablar de generación de conocimiento útil
a las sociedades resulta quizás un tema puesto en el tapete en reiteradas
ocasiones, sin embargo, no es menos cierto que debe seguir siendo profundizado,
con la finalidad de internalizar, los mecanismos establecido para que tal
generación sea útil, dando como resultado un conocimiento científico que permita a las
organizaciones posicionarse y mantenerse en un entorno tan turbulento como el
de hoy. A continuación se abordan algunos aspectos relacionados con los
sistemas de innovación y su papel en el desarrollo de una gerencia cónsona con
los tiempos actuales.
RELEVANCIA DEL
DESARROLLO DE INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA PARA LAS ORGANIZACIONES EN LA ACTUALIDAD
El desarrollo de investigación
científica adquiere una nueva característica adicional a las que tradicionalmente
la han definido y conceptualizado. Además de servir de enlace e instrumento de
interacción y beneficio mutuo entre las universidades y los sectores social y
productivo, fomenta la pertinencia institucional, favorece el reconocimiento
social de la universidad, mejora su imagen y, como consecuencia, el
posicionamiento institucional en el entorno al que sirve.
Los nuevos patrones para organizar la
investigación científica mundialmente se apoyan, cada vez más, en el desarrollo
de redes temáticas y proyectos de investigación y desarrollo tecnológico. Se
trata de concertar programas y proyectos de investigación multinacionales que
permitan complementar las capacidades y compartir los recursos que cada uno
tiene para alcanzar la creciente escala de esfuerzo científico y tecnológico
que se impone realizar, a objeto de acelerar la obtención de resultados,
facilitar el intercambio de conocimientos y tecnologías entre los países que
participan y propiciar la transferencia de los resultados de la investigación
hacia el sector de producción de bienes y servicios. Hidalgo (2006).
De igual manera refiere el citado autor
(2006), se tiene la evidencia de que el proceso de innovación es un proceso en
red, en el cual participan todos los agentes económicos, lo que ha puesto de
manifiesto una creciente necesidad de vincular las actividades científicas,
tecnológicas, financieras y productivas, independientemente del entorno en que
se generen, con el fin último de responder a la demanda del mercado lo más
rápido posible y con las mejores perspectivas de éxito. En este marco de
referencia, la cooperación a través de los mecanismos de transferencia de
tecnología entre las universidades y las empresas constituye una necesidad
explícita para incrementar la competitividad de un país.
Es por ello, que es necesario un cambio
dentro del sector empresarial a fin de que se relacione efectiva y
adecuadamente con la universidad y acceda a los conocimientos que se generan en
las mismas. Pero, a la vez, para poder definir nuevos esquemas de investigación
que estén guiados bajo una visión y misión organizacionales que permitan
consolidar los puentes de vínculos entre dichos subsectores para la generación
y transferencia de tecnologías que conlleve al desarrollo económico y social
que tanto requiere el país.
Actualmente se reconoce a las
universidades como el ámbito natural donde se forman los profesionales que van a
alimentar el requerimiento de capacidades del sector productivo y sociedad en
general, pero además; son ellas el lugar donde se forman la generación de
relevo de los investigadores científicos, sobre todo en países como el nuestro,
así como también son dominios donde se concentra la mayor capacidad de
generación de nuevo conocimiento.
Al respecto, plantean Hidalgo, León y
Pavón (2002) que las universidades como instituciones generadoras de
conocimientos, vinculadas a la empresa y a los centros de investigación, deben
asumir un rol protagónico ante estos procesos de cambio e innovación
tecnológica, estableciendo políticas claras que le permitan enfrentar los
avances de la ciencia y tecnología. Por ello debe comprometerse a cumplir con
sus funciones sustantivas, desarrollando estrategias para el proceso de investigación
científica.
SISTEMA CIENTÍFICO-TECNOLÓGICO
Según la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), “un sistema de innovación está
constituido por una red de instituciones, de los sectores públicos y privados,
cuyas actividades establecen, importan, modifican y divulgan nuevas tecnologías”.
Es decir, son un conjunto de agentes interrelacionados, que constituyen,
ejecutan y participan en procesos de innovación tecnológica, a través de la
generación de un nuevo conocimiento.
Un sistema científico-tecnológico, es
por lo tanto, la estructura que desde los diversos elementos que lo componen (instituciones,
organizaciones y actividades). Estos elementos se articulan para interactuar y
compartir conocimientos y habilidades que contribuyen al desarrollo y a la
difusión de nuevas tecnologías creando un ambiente de innovación.
El concepto de sistema de innovación pone de manifiesto la importancia fundamental
de las redes de actores y los entornos institucionales dentro de los cuales se
desarrollan los procesos innovadores. La importancia de este nivel se explica
porque, en un contexto de liberalización de los mercados internacionales, se genera
un fuerte aumento de la competencia. La adaptación a las nuevas condiciones de
las firmas se ve enormemente facilitada por el aprovechamiento de la
infraestructura tecnológica, lo cual será más eficaz mientras mayor sea el
esfuerzo de colaboración entre empresas y otros actores (Montero y Morris,
1999).
INTERACCIONES DE
LOS PROCESOS EN EL DESARROLLO DE UN SISTEMA CIENTÍFICO-TECNOLÓGICO
La investigación es el trabajo teórico o
experimental que se lleva a cabo para adquirir nuevos conocimientos. La misma
puede ser básica, cuando el conocimiento se refiere a los fundamentos en los
que se sustentan los fenómenos y hechos observables, sin prever aplicación
alguna o su uso en especial. A diferencia de la investigación aplicada, cuyo
propósito original de adquirir un conocimiento que está dirigido,
fundamentalmente, hacia un objetivo o propósito práctico. Es común que la
investigación aplicada sea seguida por el desarrollo experimental.
Por desarrollo experimental se entiende
el trabajo sistemático, basado en el conocimiento existente, conducente a
producir nuevos materiales, productos o artefactos, a implementar nuevos procesos,
sistemas o servicios, o a mejorar sustancialmente los ya existentes. Las
actividades asociadas con las de propias de investigación y desarrollo (I+D),
se diferencia por el hecho de la presencia de un apreciable elemento de novedad,
en estas últimas. Así, la investigación incrementa el patrimonio del
conocimiento, además su desarrollo es necesario, dado que permite la incorporación
y adaptación local del avance científico mundial, fundamental para el progreso
de la sociedad.
Por otro lado, se considera que la innovación
constituye la primera aplicación de la ciencia y la tecnología de una nueva
forma con éxito comercial. La innovación tecnológica incluye los productos y
nuevos procesos, así como las modificaciones tecnológicas importantes de productos
y procesos.
Se habla de innovación de producción
cuando la comercialización de un producto ha sufrido una modificación tecnológica,
mediante la cual las características de concepción de un producto son cambiadas
de manera de ofrecer al consumidor un producto nuevo o mejorado. La innovación de procesos ocurre cuando se
introduce una modificación significativa a la tecnología de producción de un
producto. Esta innovación puede estar relacionada con un nuevo equipo, métodos
nuevos de gestión o de organización o de ambos tipos de cambios asociados. La
innovación se manifiesta a través de la difusión, sin la cual no tiene
incidencia económica.
La innovación implica relacionar conocimientos
de índole científica, técnica y empírica, que pueden incorporarse al proceso
productivo para producir bienes o servicios de mayor valor agregado, con una
mayor competitividad, cuidando siempre no comprometer la disponibilidad futura
de recursos naturales.
Los procesos de formación de investigadores
y de capacitación de profesionales están relacionados con el desarrollo de la
investigación científica y tecnológica, así como con la innovación, aunque
tienen su propia dinámica. Estos procesos se desarrollan, preferentemente, en
el ámbito universitario. El resultado de la capacitación y formación obtenida
esta estrechamente asociada con la calidad de los investigadores que lo forman,
con la infraestructura disponible, así como la estabilidad de la institución.
El proceso de formación requiere una
alta dedicación y capacidad de aprendizaje, siendo frecuente que el investigador
requiera especialización adicional, de nivel postdoctoral, antes de ser
efectivo en la actividad de investigación. Así, además se requiere de un
componente vocacional que esta, muchas veces, condicionado por la valorización
económica y social del investigador en la sociedad. Esta valoración social está
asociada a la demanda local de ciencia y tecnología existente.
Finalmente, conviene acotar que siendo
la investigación científica y tecnológica, la innovación y la formación del
talento humano procesos con naturaleza y objetivos diferentes es necesario
reconocer que existen obvias relaciones e interfaces entre ellos y que resulta
conveniente estimular sus interacciones potenciales. Así, se requiere una
articulación adecuada de instrumentos, la estimulación de interacciones entre
los procesos, como también, la armonización del conjunto de acciones que
considere, apropiadamente, a todos los actores involucrados, con una clara y
explicita definición de sus roles. (CINDA, 2010).
En este mismo contexto, Romero (2007)
establece que los países industrializados son los líderes mundiales en materia
de investigación científica, posición desde la cual han podido decidir sobre
los mecanismos del mercado mundial, sobre relaciones internacionales e incluso
sobre cuestiones de política interna de otros países. Mientras que los países
con menor desarrollo, como Venezuela, se han visto obligados a tomar medidas tendientes
a reforzar su sistema científico-tecnológico, así como promover la investigación
científica, con objeto de prepararse para responder a los desafíos de la
sociedad moderna y sobre todo, para estar en condiciones de integrarse a la
globalización de la economía mundial.
El proceso de investigación científica
puede entenderse como una expresión de madurez de las instituciones, en la
medida en que han asumido que la fragmentación de actividades debilita al
conjunto de ellas, mientras que la colaboración e interrelación entre la actividad
productora de bienes y servicios con la actividad productora de conocimientos
tiende a superar las limitaciones que frenan la innovación de ambas.
En este sentido, para Hidalgo, León y
Pavón (2002) esto sucede en un momento en que a la universidad venezolana se le
exige mejorar su desempeño, incrementar sus niveles de independencia financiera
y ser más receptiva ante las necesidades de la sociedad; y en que, por otra
parte, la industria tiene la presión de una creciente competencia debida a la globalización
de la economía y a la transnacionalización de la tecnología, viéndose en la
urgencia de responder al veloz ritmo de crecimiento de las nuevas tecnologías.
Para Naidorf, (2006) la investigación científica
consiste, entonces, en una acción concertada entre ambas corporaciones, en la
que el Estado cumple un papel importante, al participar como elemento
integrador del proceso de vinculación. Dicho papel constituye la vía para
desarrollar tecnología apropiada, a través del establecimiento de las
condiciones nacionales, empresariales y universitarias idóneas, principalmente
en aquellas áreas donde estratégicamente convenga y donde se tenga mayor experiencia,
con el propósito de optimizar el uso de los recursos y de construir mejores
condiciones de vida para la población.
Se infiere del planteamiento de estos
autores la necesidad de contar con políticas públicas en ciencia, tecnología e
innovación que orienten de manera coherente el desarrollo de investigaciones en
los diferentes espacios públicos para responder a los objetivos estratégicos de
desarrollo económico y social del país; así como al plan nacional de ciencia y
tecnología. Esta debe ser una responsabilidad ineludible del Estado venezolano
que debe, además, constituirse en el elemento integrador del proceso de
vinculación del entorno científico-tecnológico con el entorno socio-productivo.
LA UNIVERSIDAD Y
SU PAPEL EN EL DESARROLLO DE INVESTIGACIÓN
CIENTÍFICA UTIL PARA LAS ORGANIZACIONES EN LA ACTUALIDAD
A la universidad se atribuyen tres
funciones sustantivas: la docencia, la investigación y la de extensión, más recientemente
entendida como la función de vinculación o de articulación sustentable con la
sociedad.
Plantean Hidalgo, León y Pavón (2002)
que las sociedades necesitan personas con una amplia variedad de habilidades,
por tanto, es necesario el desarrollo de una universidad cuyas funciones principales
se centren en la docencia, investigación y extensión, logrando contribuir a la
formación de profesionales que la sociedad demanda.
Tradicionalmente la universidad es reconocida
como una institución donde se imparte la formación universitaria conducente a
complementar aquella iniciada en niveles precedentes en diversas áreas del
conocimiento.
Expresa Gil (2000), que una de las
funciones sustantivas de la institución universitaria la constituye la docencia
en sus diferentes niveles, por tanto, las políticas de estado tenderán a mejorar
e incidir de manera directa en el proceso de enseñanza- aprendizaje de manera
que transcienda las actividades implícitas en un aula de clase considerando a
los elementos que conforman el currículo.
Así la formación de las nuevas generaciones
del talento humano para la investigación científica (masa gris) es una función
exclusiva de las universidades a través de programas de enseñanza mas avanzados
(particularmente de doctorados o postdoctorados, considerados subproducto de la
actividad de investigación) que utilicen una combinación de las capacidades
docentes de los investigadores, su conocimiento actualizado asociado a áreas
específicas, así como sus capacidades y enseñanzas para crear conocimiento .
En este mismo orden de ideas, la universidad
debe cumplir la función de investigación para satisfacer la demanda de
conocimiento de la sociedad. Ciertamente, en los países en vías de desarrollo o
emergentes, como Venezuela, donde las universidades concentran la mayor
capacidad de generar conocimiento, esta función es fundamental para incorporar conocimientos
desarrollados local, nacional o en otras partes del mundo que conduzcan a
lograr un desarrollo soberano en el orden tecno científico, humanístico,
económico, social, endógeno y sustentable de la sociedad.
En el mismo contexto de las funciones de
la universidad señalan Roble y otros (2007) que la extensión universitaria
comprende el conjunto de actividades conducentes a identificar los problemas y
demandas de la sociedad, coordinar las correspondientes acciones de
transferencia, reorientar y recrear actividades de docencia e investigación a
partir de la interacción con ese contexto. En tal sentido la extensión implica
un aprendizaje recíproco, dado que la universidad, al conocer la realidad nacional,
enriquece y redimensiona toda su actividad académica.
Al respecto, los autores Hidalgo, León y
Pavón (2002) argumentan que entre las actividades actuales que realiza la universidad
para cumplir con los objetivos que tiene encomendados, particularmente,
aquellas que están orientadas a estrechar los vínculos con los sectores social
y productivo adquieren mayor relevancia en función de que permiten captar con
mayor nitidez las necesidades reales de la sociedad a la que sirven,
incrementando su sensibilidad respecto a la dinámica de los acontecimientos
económicos y sociales que se registran en su entorno socioproductivo, así como
la consiguiente ventaja que representa su mayor pertinencia social y, por ende,
un mejor posicionamiento y fortalecimiento de la imagen que la sociedad tiene
de las universidades.
EL ENTORNO
CIENTÍFICO Y LA TRANSFERENCIA DE TECNOLOGÍA
Señalan Hidalgo y León (2006) que el
primer paso para estimular la cooperación por la vía de un proceso de trasferencia
tecnología entre los entornos científico (Universidades y organismos públicos
de investigación) y empresarial lo constituye la necesidad de garantizar un
clima social y político favorable. La promoción de una cultura pro-empresarial
en las universidades desde al ámbito político tratando de crear un clima
favorable a la cooperación con la empresa. Para logar tal objetivo es necesario
facilitar el flujo de información entre las diferentes instituciones y
sectores, además de permitir movilizar experiencias disponibles hacia las
necesidades sociales y económicas. Así, los profesionales de estas
instituciones (universidades y empresas) manejaran los lenguajes de los demás y
podrán vencer sus propios miedos e inhibiciones.
No obstante, refieren estos autores que
no es suficiente un clima favorable para iniciar una cooperación efectiva entre
las empresas y las universidades. Se requieren nuevos objetivos y nuevas
estrategias a todos los niveles organizativos (universidad, centros de
investigación, y para los propios investigadores). Particularmente, es
necesario realizar esfuerzos para vencer la inercia y resistencia de aquellos
investigadores que tienen aversión al cambio.
Por otro lado, las estructuras tradicionales
de las universidades no están diseñadas para logar los objetivos asociados con
la transferencia de tecnología, sino para propósitos educativos y de
investigación básica, lo cual implica que existen diferentes obstáculos
organizativos que limitan y dificultan la capacidad de estas instituciones para
realizar una efectiva transferencia de tecnología con el ámbito empresarial o
para comercializar los resultados de sus propias investigaciones. Por ello, es
imprescindible la transformación de su estructura tradicional en otra más
moderna, lo cual puede ser un proceso complejo así como requiere de tiempo.
Argumentan, que las buenas prácticas en este ámbito de cooperación entre la
empresa y las universidades siguen el proceso de proporcionar mayor
independencia o autonomía a los investigadores y diseñar unas estructuras de
interface que les apoyen en su labor de desarrollar actividades conjuntas. En
este ámbito, una solución mixta es la constitución de estructuras de interface,
internas o externas a la universidad, pero con una regulación independiente,
mientras que el trabajo del investigador permanece dentro de la universidad. Un
caso más extremo se presenta cuando la institución descentraliza completamente las
actividades de transferencia de tecnología mediante la creación de organizaciones
independientes.
Agrupan los principales factores que el
entorno científico debe desarrollar para asegurar el éxito de la transferencia
de tecnología al ámbito empresarial, como sigue:
· Ampliar la oferta tecnológica.
· Desarrollar acciones de marketing.
· Gestionar de forma eficiente la
transferencia de tecnología.
· Utilizar instrumentos de apoyo
financiero.
· Generar empresas de base tecnológica
(spin-offs).
Gestionar de manera eficiente la transferencia
tecnológica resulta fundamental para garantizar el éxito en esta
actividad. Es indudable que entre las
fuerzas que han inducido al cambio de ritmo e intensidad de estas relaciones se
encuentran por un lado, la necesidad de las empresas por aumentar su competitividad,
y por el otro, la necesidad de las universidades de diversificar sus fuentes
alternas de financiamiento.
Con base a ello, ha resultado natural
fomentar el acercamiento entre las instituciones que tradicionalmente se han
dedicado a la generación de conocimientos, con las encargadas de la producción
de bienes y servicios.
En los países industrializados, la
relación que se ha establecido entre la institución universitaria y el mundo
industrial ha sido, en la mayoría de los casos, iniciativa y necesidad de los
propios empresarios. Pero está relación universidad-sector productivo es, si se
quiere, compleja, por cuanto las universidades juegan tres ro les distintos en
el desarrollo de nuevas capacidades industriales basadas en alta tecnología.
Plantea el referido autor, en sintonía con
Hidalgo y León (2006) que el primer y más importante rol es el de generar nuevo
conocimiento científico, tanto básico como aplicado. El segundo rol es la
formación en cantidad y calidad de científicos requeridos para el crecimiento
de los centros industriales avanzados. Por último, las universidades juegan un
tercer papel, dado que actúan directamente como empresas apoyando el proceso de
transferencia de sus resultados de investigación creando una red de empresas
industriales.
SOCIALIZACIÓN DEL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO A LA SOCIEDAD
Para Didriksson (1997) la principal orientación
de la universidad en la definición de prioridades debe estar asociada a la
concepción de que el conocimiento es un bien público, un bien social y, por
tanto, un compromiso al respecto de la investigación que realiza. Esto equivale
a decir, que sus productos, procesos e instancias de gestión para su desarrollo
no pueden ser tomados para la obtención de un bien privado, o para su
apropiación privada.
Ello apunta a la concepción de una nueva
categoría de investigación que debe establecerse en el país; la investigación
estratégica, la cual difiere de la investigación orientada por la curiosidad,
dado que se remite a una sola disciplina, así como no se define la medida de
los proyectos de acuerdo al logro de una determinada meta.
La investigación estratégica es académica
o de innovación tecnológica, básica o aplicada, se concibe de corto plazo, de
mediano o de largo plazo, pero fundamentalmente es realizada desde el plano de
prioridades sociales y económicas específicas con solución tecnológica. Esto implica que la universidad debe pasar a comprometerse
a resolver problemas concretos, a desarrollar tecnologías fundamentales y
promover la competitividad del país en el mercado internacional, todo desde la
perspectiva de la generación de nuevos conocimientos y su transferencia desde
el plano de su uso productivo.
Puntualiza el autor que no se trata, con
ello, de que la universidad sea una parte de los indicadores de productividad
del país, o de los componentes del Producto Nacional Bruto. Se trata de un paso
previo, de la producción del conocimiento y su difusión dentro de la sociedad y
la economía, de ser parte de un producto de innovación antes de que el
conocimiento científico y tecnológico sea comercializable. Esto quiere decir
que el conocimiento no es inmediatamente comercializable ni útil desde un punto
de vista de la ganancia capitalista inmediatamente, sino que hay una estrategia
de producción y transferencia de conocimientos de carácter social extremadamente
importante para que todo ocurra, de manera social, gratuita, libre y más aún
emancipadora.
En concordancia con lo anterior, plantea
Padrón (2001) que generalmente en los estudios sobre la función social de la
ciencia, así como en las declaraciones institucionales de nuestras
universidades, la trayectoria ideal de todo proceso de investigación se inicia
con la identificación de la demanda social para posteriormente continuar con la
planificación de la investigación, la ejecución de la investigación y,
finalmente la colocación de la investigación en el área de demanda. No
obstante, la investigación en nuestras universidades esta circunscripta en las
dos fases centrales (Planificación y ejecución de la investigación).
Los
estudios desarrollados en las universidades deberían estar orientada a lograr
una mayor conciencia reflexiva de interacción social con mayor entendimiento
entre las culturas y difusión del conocimiento, propiciando el contacto con las
necesidades de la sociedad a fin de contribuir a un desarrollo humano
sustentable y una cultura de paz bases de la pertinencia de la investigación;
así mismo a alcanzar una praxis investigativa que brinde apoyo, asesoramiento y
servicio a la comunidad mediante la determinación de una trayectoria en la
producción del conocimiento para que desde la universidad se establezca una
interacción permanente para atender demandas de profesionales que realmente se
requieran.
REFLEXION SOBRE
EL ESTADO VENEZOLANO Y EL DESARROLLO DE SISTEMA DE INNOVACIÓN
El Estado venezolano en las últimas
décadas realiza grandes esfuerzos con la
finalidad de establecer políticas que
desde el punto de vista científico confieran la rupturadel modelo
tradicionalista de hacer ciencia y den paso a investigaciones con pertinencia
social, dirigidas a dar respuesta a problemas existentes, propios de la
realidad y su contexto.
En ese sentido, se están incorporando
nuevos estilos en la formulación de políticas públicas en ciencia, tecnología e
innovación que, en el plano teórico (contenido y/o orientación), significan un
giro en la visión del Estado con relación al papel de estos elementos en el
proceso de desarrollo donde se comience a impulsar problemáticas y conocimientos, promover impactos y generar
cambios en la vida de las personas,
al extraer la actividad
científica de sus ámbitos cerrados y disciplinares, abrir la
interdisciplinariedad al entorno social, económico y político, además de erigir
caminos bidireccionales que se materializan en redes de actores.
Ciertamente, la formulación de estas
políticas, significa un cambio trascendente en la concepción acerca de la
ciencia, la tecnología, la innovación y la responsabilidad del Estado en esa
materia, en tanto esta obedecía al modelo de desarrollo que dicho Estado
impulsaba. De allí, se emprende dibujar
un nuevo enfoque conceptual en torno al desarrollo; y en consecuencia,
la formulación de políticas públicas en ciencia, tecnología e innovación se
dirigen a estimular las demandas científicas y tecnológicas de la comunidad en
general, y el logro de la autonomía en esas áreas, hasta llegar a conseguir la
tan anhelada capacidad científico- técnica endógena.
En tal sentido, dejó de verse a la
ciencia y la tecnología como un sector, para considerarlo como un sistema
integrado e interconectado de actores, instituciones, Estado y como tal, se propuso la figura de las Agendas como
una práctica concertada que estableciera la combinación del capital social e
intelectual con el objetivo de mejorar la capacidad productiva y la calidad de
vida de la gente, fundamentalmente desde el sector empresarial.
En este contexto, puede observarse cómo
a partir de la aprobación de la Constitución Bolivariana de 1999 y la creación
del Ministerio de Ciencia y Tecnología, actualmente denominado Ministerio del
Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia, Tecnología (2015), se
han puesto en marcha un conjunto de programas de amplio espectro en la
actividad científica-tecnológica, con la intención política de valorar y utilizar
la ciencia, tecnología e innovación como motores para el impulso del desarrollo
económico y social. Además se aprobó en el año 2001 la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e
Innovación (LOCTI) y las agendas de investigación refieren a las prioridades establecidas
por el Estado.
Para Ávalos (2002), las agendas como
mecanismos de concertación entre Estado, sociedad y universidad, constituyeron
la médula de la política de ciencia y tecnología, basada en un modelo de
producción del conocimiento que rompía los esquemas prevalecientes hasta el
momento. En cierta forma, se pretendía pasar del modelo del sector de ciencia y
tecnología al de redes de innovación, de la investigación “libre”, por la
investigación misma, a la investigación “orientada” por su utilidad y
aplicación.
En consecuencia, la propuesta implicaba
novedades para la comunidad científica que anteriormente se había mirado a sí
misma o a sus pares en el exterior, como la medida y referente de su trabajo, a
la cual ahora se le pedía la interacción con otros actores también involucrados
en determinada problemática. Al respecto Ruíz (2012, p.2), señala en cuanto al
aspecto científico-tecnológico tres rasgos principales: “la necesidad de
capacitación técnica y científica de los funcionarios del gobierno, proveer las condiciones no sólo para generar
conocimientos sino también aplicarlos y,
que las autoridades gubernamentales tomaran conciencia de que las
capacidades científico-técnicas necesarias para el país podían ser construidas
desde adentro”.
A este aspecto, las autoridades que
asumieron la conducción del Estado a partir de 1999 y, en particular, de la
ciencia, tecnología e innovación, presentaron un Plan para hacer viable el
nuevo modelo de desarrollo endógeno, mostrando que la agenda de investigación
contiene un compromiso social donde ciencia y política se articulan y
armonizan, convirtiéndose de esta forma en plataforma de dicho desarrollo.
En este marco enfoque, el Estado propone
el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (2001-2007), como
instrumento participativo en la
formulación de las políticas públicas de ciencia, tecnología e innovación para
el desarrollo integral del país. Esto supone la definición de visiones
compartidas a largo plazo en sus respectivas líneas de políticas, programas y
proyectos estratégicos, con base en los enfoques de desarrollo endógeno,
sustentable y humano como principios orientadores expresados en la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), y en particular el rol que la
ciencia y la tecnología juegan en la consecución de una sociedad más
democrática, participativa, justa y con mayor calidad de vida, lo que
indiscutiblemente encierra un cambio en la cultura científica.
En tal sentido, el Ministerio del Poder
Popular para la Educación Universitaria, Ciencia, Tecnología, señala que para
lograr un cambio significativo, se requiere que los actores rompan con la
cultura reciamente entronizada en muchos espacios en los que se produce
investigación, identificada con los valores propios de un modelo tradicional de
creación de conocimiento. Además, señala
la necesidad de asumir organización colectiva de la ciencia, el diálogo
de saberes, la integralidad, la interdisciplinariedad y la participación de diversidad
de actores en el ámbito del desarrollo científico-tecnológico del país.
Para lograr lo las propuestas
anteriores, el estado venezolano promueve el Plan Nacional de Ciencia,
Tecnología e Innovación, Venezuela 2005 – 2030, en el cual se ha establecido como misión “contribuir con
hacer posible un desarrollo endógeno, sustentable y humano a través de
incentivo y desarrollo de procesos de investigación, producción y transferencia
de conocimiento de calidad y pertinente a los problemas y demandas
fundamentales que afectan actualmente a la sociedad venezolana” ” (p.12) y los que potencialmente a mediano y largo
plazo, pudieran impactar las áreas económicas, sociales y culturales donde la
ciencia, tecnología e innovación desempeñan un rol fundamental.
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La relación universidad-empresa resulta vital para generar conocimiento útil para la sociedad actual, garantizando el cubrir las demandas de los clientes.
ResponderEliminarAsí es Alfreda, las universidades deben convertirse en el ámbito natural donde se forman los profesionales que van a alimentar el requerimiento de capacidades del sector productivo y sociedad en general, pero además; son ellas el lugar donde se forman la generación de relevo de los investigadores científicos, sobre todo en países como el nuestro, así como también son dominios donde se concentra la mayor capacidad de generación de nuevo conocimiento.
ResponderEliminarLa relación universidad-empresa resulta vital para generar conocimiento útil para la sociedad actual, garantizando el cubrir las demandas de los clientes.
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