El conocimiento en su definición más simple, se convierte para el hombre en el conjunto de información que este obtiene al emplear sus facultades intelectuales para observar y entender la naturaleza, cualidades, funciones y relaciones de las cosas. Pero sin lugar a duda, este aspecto posee algunas aristas que se deben profundizar, lo cual se pretende realizar a continuación.
El conocimiento en el contexto filosófico
El conocimiento desde una perspectiva filosófica pretende la comprensión de la realidad desde una visión más universal. No solo mediante la búsqueda de soluciones definitivas para las interrogantes del hombre, sino además propiciando en los individuos hombre el empleo de sus facultades para un mejor sentido de la vida concreta.
En el conocimiento, desde el contexto filosófico, indica Padrón, J. (2001), tiene como objeto las realidades inmediatas no perceptibles por los sentidos, que traspasan la experiencia (método racional). Se parte de lo concreto material hacia lo concreto supramaterial, es decir, de lo particular a lo universal.
El conocimiento filosófico un continuo cuestionar sobre sí y sobre la realidad, que lo lleva al individuo a permanecer en un constante interrogatorio sobre la realidad, al considerar que la misma, no está terminada, sino que al contrario, se encuentra en un permanente proceso de cambio. Es por tanto, una búsqueda constante de sentido, de justificación, de posibilidades, de interpretación al respecto de todo aquello que rodea al hombre y sobre el hombre mismo, en su existencia concreta. La esencia de la filosofía es la búsqueda del saber y no su posesión.
Desde esta visión del conocimiento, sin duda alguna, no se percibe a través de los sentidos al objeto de estudio; pero el individuo tiene la convicción que tal objeto no solo existe, sino que además puede aproximarse a él, mediante el método científico, para poder definirlo y caracterizarlo. La construcción de un conocimiento filosófico, puede realizarse de manera sistemática, metódica, analítica y crítica.
En el conocimiento, desde el contexto filosófico, indica Padrón, J. (2001), tiene como objeto las realidades inmediatas no perceptibles por los sentidos, que traspasan la experiencia (método racional). Se parte de lo concreto material hacia lo concreto supramaterial, es decir, de lo particular a lo universal.
El conocimiento filosófico un continuo cuestionar sobre sí y sobre la realidad, que lo lleva al individuo a permanecer en un constante interrogatorio sobre la realidad, al considerar que la misma, no está terminada, sino que al contrario, se encuentra en un permanente proceso de cambio. Es por tanto, una búsqueda constante de sentido, de justificación, de posibilidades, de interpretación al respecto de todo aquello que rodea al hombre y sobre el hombre mismo, en su existencia concreta. La esencia de la filosofía es la búsqueda del saber y no su posesión.
Desde esta visión del conocimiento, sin duda alguna, no se percibe a través de los sentidos al objeto de estudio; pero el individuo tiene la convicción que tal objeto no solo existe, sino que además puede aproximarse a él, mediante el método científico, para poder definirlo y caracterizarlo. La construcción de un conocimiento filosófico, puede realizarse de manera sistemática, metódica, analítica y crítica.
Teoría general del conocimiento
Esta teoría busca explicar e interpretar desde un punto de vista filosófico el conocimiento humano. Considerando en el fenómeno del conocimiento, que en el mismo se encuentran frente a frente la conciencia y el objeto: el sujeto y el objeto. Por ende, el conocimiento puede definirse como una determinación del sujeto por el objeto. El conocimiento presenta desde esta visión teórica tres elementos principales: el sujeto, la imagen y el objeto. Visto por el lado del sujeto, el fenómeno del conocimiento se acerca a la esfera psicológica; por la imagen con la lógica y por el objeto con la ontología.
Para Hessen, J (1938), desde el sujeto, esta aprehensión se presenta como una salida del sujeto fuera de su propia esfera, una invasión en la esfera del objeto y una captura de las propiedades de éste. El objeto no es arrastrado, empero, dentro de la esfera del sujeto, sino que permanece trascendente a él. No en el objeto, sino en el sujeto, cambia algo por obra de la función de conocimiento. En el sujeto surge una cosa que contiene las propiedades del objeto, surge una “imagen” del objeto.
En el caso del objeto, señala el autor antes mencionado que el conocimiento se presenta como una transferencia de las propiedades del objeto al sujeto. Al trascender del sujeto a la esfera del objeto corresponde un trascender del objeto a la esfera del sujeto. Ambos son sólo distintos aspectos del mismo acto. Pero en éste tiene el objeto el predominio sobre el sujeto. El objeto es el determinante, el sujeto el determinado.
El conocimiento puede definirse, por ende, como una determinación del sujeto por el objeto. Pero lo determinado no es el sujeto pura y simplemente, sino tan sólo la imagen del objeto en él. Esta imagen es objetiva, en cuanto que lleva en sí los rasgos del objeto. Siendo distinta del objeto, se halla en cierto modo entre el sujeto y el objeto. Constituye el instrumento mediante el cual la conciencia cognoscente aprehende su objeto.
Debido a que ninguna de estas disciplinas puede resolver cabalmente el problema del conocimiento se funda una nueva disciplina que llamamos teoría del conocimiento.
Para Hessen, J (1938), desde el sujeto, esta aprehensión se presenta como una salida del sujeto fuera de su propia esfera, una invasión en la esfera del objeto y una captura de las propiedades de éste. El objeto no es arrastrado, empero, dentro de la esfera del sujeto, sino que permanece trascendente a él. No en el objeto, sino en el sujeto, cambia algo por obra de la función de conocimiento. En el sujeto surge una cosa que contiene las propiedades del objeto, surge una “imagen” del objeto.
En el caso del objeto, señala el autor antes mencionado que el conocimiento se presenta como una transferencia de las propiedades del objeto al sujeto. Al trascender del sujeto a la esfera del objeto corresponde un trascender del objeto a la esfera del sujeto. Ambos son sólo distintos aspectos del mismo acto. Pero en éste tiene el objeto el predominio sobre el sujeto. El objeto es el determinante, el sujeto el determinado.
El conocimiento puede definirse, por ende, como una determinación del sujeto por el objeto. Pero lo determinado no es el sujeto pura y simplemente, sino tan sólo la imagen del objeto en él. Esta imagen es objetiva, en cuanto que lleva en sí los rasgos del objeto. Siendo distinta del objeto, se halla en cierto modo entre el sujeto y el objeto. Constituye el instrumento mediante el cual la conciencia cognoscente aprehende su objeto.
Debido a que ninguna de estas disciplinas puede resolver cabalmente el problema del conocimiento se funda una nueva disciplina que llamamos teoría del conocimiento.
El origen del conocimiento
Según Ruiz, M (1880), El origen del conocimiento humano puede estudiarse desde varias concepciones. El racionalismo, sostiene que la fuente de conocimiento es la razón y rechaza la idea de los sentidos, ya que nos pueden engañar; defiende las ciencias exactas, en concreto las matemáticas, y dice que posee contenidos innatos, es decir, ya se nace con conocimientos, solo que el individuo debe acordarse de ellos. Usa el método deductivo como principal herramienta para llegar al verdadero conocimiento.
Desde el empirismo, el conocimiento está basado El origen del conocimiento es la experiencia, entendiendo por ella la percepción de los objetos sensibles externos y las operaciones internas de la mente. Así pues, para los empiristas, el único criterio de verdad es la experiencia sensible.
Si todo conocimiento ha de provenir de la experiencia esto supone que habrá de ser adquirido. La mente no posee contenido alguno, sino que debe llenarse a partir de la experiencia y el aprendizaje.
El intelectualismo sostiene que el origen del conocimiento lo forman conjuntamente la experiencia y el pensamiento, el intelectualismo sostiene junto con el racionalismo que hay juicios lógicamente necesarios y universalmente válidos no sólo sobre objetos ideales sino también sobre los objetos reales, pero mientras que el racionalismo considera que estos conceptos o elementos de juicio son conceptos a priori de nuestra razón, el intelectualismo los deriva de la experiencia.
El apriorismo defiende la adquisición de conocimiento acerca del mundo real sin recurrir para nada a algún tipo de experiencia. Según esta corriente el conocimiento se deriva de principios innatos autoevidentes absolutamente independientes de toda experiencia. Es importante distinguir entre estos principios autónomos de cualquier evidencia del exterior y la llamada experiencia innata que constituye el fundamento de lo que se ha llamado empiricismo introspeccionista.
Desde las diversas perspectivas manifestadas, la forma en la que el ser humano adquiere y origina conocimientos varía, sin embargo, es un hecho claramente visible, que permite señalar que desde las diversas visiones el hombre puede adquirir o propiciar un conocimiento útil para la sociedad.
Desde el empirismo, el conocimiento está basado El origen del conocimiento es la experiencia, entendiendo por ella la percepción de los objetos sensibles externos y las operaciones internas de la mente. Así pues, para los empiristas, el único criterio de verdad es la experiencia sensible.
Si todo conocimiento ha de provenir de la experiencia esto supone que habrá de ser adquirido. La mente no posee contenido alguno, sino que debe llenarse a partir de la experiencia y el aprendizaje.
El intelectualismo sostiene que el origen del conocimiento lo forman conjuntamente la experiencia y el pensamiento, el intelectualismo sostiene junto con el racionalismo que hay juicios lógicamente necesarios y universalmente válidos no sólo sobre objetos ideales sino también sobre los objetos reales, pero mientras que el racionalismo considera que estos conceptos o elementos de juicio son conceptos a priori de nuestra razón, el intelectualismo los deriva de la experiencia.
El apriorismo defiende la adquisición de conocimiento acerca del mundo real sin recurrir para nada a algún tipo de experiencia. Según esta corriente el conocimiento se deriva de principios innatos autoevidentes absolutamente independientes de toda experiencia. Es importante distinguir entre estos principios autónomos de cualquier evidencia del exterior y la llamada experiencia innata que constituye el fundamento de lo que se ha llamado empiricismo introspeccionista.
Desde las diversas perspectivas manifestadas, la forma en la que el ser humano adquiere y origina conocimientos varía, sin embargo, es un hecho claramente visible, que permite señalar que desde las diversas visiones el hombre puede adquirir o propiciar un conocimiento útil para la sociedad.
La esencia del conocimiento
La esencia del conocimiento puede explicarse, basado en la premisa que establece que no es posible conocer la esencia de las cosas, solo se tienen percepciones de ellas, estas percepciones permiten al individuo ver las cosas de diferentes formas, dando como consecuencia el no poder conocer la esencia en sí de las mismas.
Entonces la esencia del conocimiento, según Hessen, J (1938), representa la relación entre el sujeto y el objeto. El verdadero problema del conocimiento consiste, por tanto, en el problema de la relación entre el sujeto y el objeto. En este caso nos encontramos con una solución pre metafísica del problema. Está “solución” puede resultar tanto favorable al objeto como al sujeto. En el primer caso se tiene el objetivismo; en el segundo, el subjetivismo. Bien entendido que esta última expresión significa algo totalmente distinto.
Si se hace intervenir en la cuestión el carácter ontológico del objeto, es posible una doble decisión. O se admite que todos los objetos poseen un ser ideal, mental, ésta es la tesis del idealismo, o se afirma que además de los objetos ideales hay objetos reales, independientes del pensamiento. Esta última es la tesis del realismo. Dentro de estas dos concepciones fundamentales son posibles, a su vez, distintas posiciones.
Entonces la esencia del conocimiento, según Hessen, J (1938), representa la relación entre el sujeto y el objeto. El verdadero problema del conocimiento consiste, por tanto, en el problema de la relación entre el sujeto y el objeto. En este caso nos encontramos con una solución pre metafísica del problema. Está “solución” puede resultar tanto favorable al objeto como al sujeto. En el primer caso se tiene el objetivismo; en el segundo, el subjetivismo. Bien entendido que esta última expresión significa algo totalmente distinto.
Si se hace intervenir en la cuestión el carácter ontológico del objeto, es posible una doble decisión. O se admite que todos los objetos poseen un ser ideal, mental, ésta es la tesis del idealismo, o se afirma que además de los objetos ideales hay objetos reales, independientes del pensamiento. Esta última es la tesis del realismo. Dentro de estas dos concepciones fundamentales son posibles, a su vez, distintas posiciones.
Especies de conocimiento
En relación a las especies de conocimientos, es necesario cuestionarse sobre la existencia de un conocimiento inmediato además del mediato, un conocimiento intuitivo además del discursivo. El conocimiento intuitivo consiste, como dice su nombre, en conocer viendo. Su peculiar índole consiste en que en él se aprehende inmediatamente el objeto, como ocurre sobre todo en la visión. Nadie podrá negar que hay un conocimiento semejante.
Señala Hessen, J (1938), aprehendemos inmediatamente, en efecto, todo lo dado en la experiencia externa o interna. Inmediatamente percibimos el rojo o el verde que vemos, el dolor o la alegría que experimentamos. Mas cuando se habla de la intuición no se piensa en esta intuición sensible, sino en una intuición no sensible, espiritual.
Para algunos filósofos, conocer significa aprehender espiritualmente un objeto. El conocimiento intuitivo, entonces, es una forma inmediata de aprehender. También hay los que se oponen a la posibilidad de un conocimiento intuitivo.
Señala Hessen, J (1938), aprehendemos inmediatamente, en efecto, todo lo dado en la experiencia externa o interna. Inmediatamente percibimos el rojo o el verde que vemos, el dolor o la alegría que experimentamos. Mas cuando se habla de la intuición no se piensa en esta intuición sensible, sino en una intuición no sensible, espiritual.
Para algunos filósofos, conocer significa aprehender espiritualmente un objeto. El conocimiento intuitivo, entonces, es una forma inmediata de aprehender. También hay los que se oponen a la posibilidad de un conocimiento intuitivo.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
HESSEN JOHANNES (1938). Teoría del Conocimiento. Traducción de José Gaos.
PADRÓN, J. 2001. “La Estructura de los Procesos de Investigación”. Revista Educación y Ciencias Humanas, Nº 17.
RUÍZ, M (1880) Estudios sobre el origen del conocimiento humano.
PADRÓN, J. 2001. “La Estructura de los Procesos de Investigación”. Revista Educación y Ciencias Humanas, Nº 17.
RUÍZ, M (1880) Estudios sobre el origen del conocimiento humano.

Este conocimiento es un continuo cuestionar sobre sí y sobre la realidad, que lo lleva al individuo a permanecer en un constante interrogatorio sobre la realidad, al considerar que la misma, no está terminada, sino que al contrario, se encuentra en un permanente proceso de cambio.
ResponderEliminarAsí es José, no se percibe a través de los sentidos al objeto de estudio; pero el individuo tiene la convicción que tal objeto no solo existe, sino que además puede aproximarse a él, mediante el método científico, para poder definirlo y caracterizarlo. La construcción de un conocimiento filosófico, puede realizarse de manera sistemática, metódica, analítica y crítica.
ResponderEliminarEs artículo nos lleva a reflexionar sobre la forma que el ser humano aborda el querer conocer y entender el entorno que nos rodea. Como se forma esa interrelación entre el sujeto y el objeto de estudio, y como el conocimiento produce una nueva concepción del mismo. Y como el ser humano cada vez que produce conocimiento sobre un área del saber, solo esta abriendo una puerta a otra inmensa extensión por descubrir.
ResponderEliminarEl conocimiento es calificado como un recurso económico por lo cual es necesario aprender a lo largo de nuestro recorrido en la vida. Este tipo de sociedad es indispensable para poder competir y lograr tener una serie de cambios políticos y económicos del mundo moderno el cual el conocimiento de los ciudadanos es tomado como la materia principal para impulsar la innovación y fomentar el emprendimiento. Se integra por seres humanos con una serie de características y valores conformando una sociedad con personas respetuosas, responsables, democráticas, colaboradoras entre sí, productivas e innovadoras, y protectoras del medio ambiente. Ya sabemos que la Sociedad del Conocimiento es una visión hacia la cual se orienta el mundo por lo tanto posee unas características que están íntimamente relacionadas con la forma en se establecen relaciones, se desarrolla un sistema educativo, económico, político y cultural.
ResponderEliminarMsc. Nestor Rivas