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La naturaleza nos ha dado las semillas del conocimiento, no el conocimiento mismo. Séneca (2 AC-65) Filósofo

viernes, 11 de marzo de 2016

EL DESARROLLO SUSTENTABLE EN 3 MINUTOS

                                     
                              

https://www.youtube.com/watch?v=nbSFnI6xHP8

jueves, 10 de marzo de 2016

Visita el Volumen 1 de la revista científica
GERENCIA Y AMBIENTE









 La  revista científica Gerencia y Ambiente puede ser visitada en la siguiente dirección electrónica:




Para profundizar sobre la Epistemología del Conocimiento visita:

http://metotecniconocimiento.blogspot.com/2010/07/epistemologia-de-la-naturaleza-del.html

miércoles, 9 de marzo de 2016

EMERGENCIA DE LOS DESCUBRIMIENTOS CIENTÍFICOS EN LAS CIENCIAS GERENCIALES

     La construcción del conocimiento, es sin lugar a duda, una de las actividades más importantes para el desarrollo de la sociedad actual. Desde la perspectiva de Medina (2003) tal bastimento representa la reconfiguración de las estructuras ya establecidas con el fin de lograr que surja una nueva racionalidad distinta a la ya establecida, una nueva lógica, una nueva forma de ver el mundo; en definitiva un nuevo conocimiento.
Este nuevo conocimiento conlleva al descubrimiento de nuevos elementos científicos que permiten lograr mejoras en todos los ámbitos donde se desarrolla el ser humano incluido el gerencial. Con lo que se obtiene en esta área una serie de beneficios tanto a nivel institucional como social para el colectivo de la organización.
La gerencia en la actualidad requiere desarrollar un proceso de generación del conocimiento por medio de aprendizajes empresariales. Plantea Izaguirre (2015), que el conocimiento implica un proceso continuo de educación y capacitación requerido para adaptar la fuerza d trabajo a las nuevas tecnologías y formas de producción. Es necesario que se generen espacios de conocimiento, en cada unidad organizativa.
La gestión del conocimiento gerencial, hace competitiva a una organización empresarial, en la media en que le provee conocimiento acerca de los competidores, el mercado y sus tendencias; así como conocimientos sobre procesos técnicos que le permiten hacer cambios rápidos e innovadores en sus procesos, productos o servicios. Además debe elaborar un inventario del conocimiento y su organización. Establecer formalmente la función de la gestión del conocimiento, así como crear y fortalecer unidades inteligentes o basadas en el aprendizaje.
Todo lo anterior permite establecer que es necesario para la gerencia de esta época hacer sistemático al conocimiento adquirido en la investigación en este campo, ya que dicho conocimiento es parte de un sistema organizado cuyas partes o elementos son interdependientes u obedecen a una ley única, es decir el conjunto de conocimientos de las ciencias gerenciales forman un sistema de conocimientos.
Desde la perspectiva de Díaz y Torrealba (2010), epistemológicamente, el objetivo central de la gerencia es: Explicar y predecir la problemática de la eficacia (lograr objetivos), La eficiencia (logro de los objetivos con la mejor utilización de los recursos) y La efectividad social (impacto) en las organizaciones Además de lo antes señalado, la gerencia fija su atención en aspectos relacionados con la calidad, la productividad y la competividad.
Lo anterior permite establecer que, epistemológicamente el desarrollo de la investigación en el ámbito de las ciencias gerenciales no son hechos aislados e individuales, sino que el conocimiento es generalizado, extendiendo sus conclusiones a todos los fenómenos gerenciales de la misma naturaleza
Desde lo epistemológico, se desarrollan investigaciones de las ciencias gerenciales con una firme adhesión a la verdad, ya que sus conclusiones están acompañadas de certezas, sin descartar el conocimiento de hechos cargados de probabilidad. Mediante la epistemología, el estudio de las ciencias gerenciales se focaliza en la homogeneidad, o sea, en los objetos de una misma naturaleza, es decir al sistema de objetos pertenecientes a una determinada realidad conceptual.
A través de la aplicación de la epistemología la investigación de las ciencias gerenciales hace uso del método científico, las reglas lógicas, y los procedimientos técnicos adecuados, para la búsqueda del conocimiento gerencial. Además la epistemología permite al desarrollo de la investigación de las ciencias gerenciales, ser susceptible a ser ampliada, descubrir los límites de las verdades dentro de un contexto dado, rectificando su ámbito de actuación, descubrir nuevas leyes, perfeccionar nuevos conocimientos.
La gestión del conocimiento gerencial proporciona múltiples beneficios, según Pereira, H (2011) como la mejora en la capacidad de respuesta a problemas puntuales, la satisfacción del cliente, entre otros, todos estos beneficios se perciben a largo plazo en la rentabilidad de la empresa. Esta es una lista no exhaustiva de los beneficios de la gestión del Conocimiento:
Reducción de costos: Crear inventarios de conocimiento permite capturar este último en elementos que se pueden almacenar, catalogar y reutilizar, de forma que en el futuro sea posible volver a emplearlos en cualquier proceso empresarial. Esto constituye una fuente importante de reducción de costos, adicionalmente a las posibilidades que brinda de mejorar la calidad de los productos o servicios.
Generación de valor: Una adecuada administración del conocimiento facilita el establecimiento de procedimientos muy rápidos de comunicación, relacionados con manuales de procesos y procedimientos, formación de empleados, información de clientes y del mercado, que permiten alcanzar una organización más flexible y con mayor capacidad de reacción y de adaptación al entorno.
Mejora de la calidad y el servicio: Ya que facilita estandarizar los procedimientos relacionados con los clientes, independientemente del grado de descentralización de la organización. Además, permite automatizar la retroalimentación y valoración de los productos y servicios en el mercado e integrar este conocimiento tan pronto como sea posible en los procesos internos de cambio o mejora continua.
Mejor administración de los clientes: La información bien aprovechada y utilizada en los procesos que relacionan la empresa con los clientes (adquisición, desarrollo y retención de clientes) fomenta un crecimiento mayor y más rápido en el mercado, mediante la mejora de la eficiencia del esfuerzo comercial.
Desarrollo de los valores y la cultura organizacional: Las personas de la organización aumentan el nivel de compromiso con ella, porque forman parte de un equipo que los apoya y también porque se sienten poseedores de elementos diferenciadores al acceder a la información que necesitan de forma más rápida y precisa que la competencia.
La gestión del conocimiento gerencial implica ir mucho más que un mero sistema informático o plan de formación. Es esencial para favorecer una estructura empresarial innovadora y eficiente. Si el conocimiento fluye y se transmite de manera correcta en la organización, este solo puede crecer. Las habilidades e informaciones útiles se trasmiten entre los empleados de forma rápida y de esta manera aumenta la posibilidad de generar nuevo conocimiento que deriva en aplicaciones nuevas, mejoras en procesos o productos y nuevas formas de hacer negocio para alcanzar nuevas oportunidades. El conocimiento es el único activo que crece con el tiempo y no se desgasta pero que puede desparecer con las personas, si este no es compartido.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
Díaz y Torrealba (2010) Epistemología constructivista en el contexto de la post-modernidad. Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales Y Jurídicas - Universidad Complutense de Madrid.
Izaguirre, M. (2015). Desarrollo Sustentable; la visión empresarial. Guayana Sustentable, (3), 35-38.
Medina, J. (2003). La deconstrucción o desaprendizaje: aproximación conceptual y notas para un método reflexivo de generación de nuevos saberes profesionales. Revista Educare21, 1.
Pereira, H (2011) Implementación de la Gestión del Conocimiento en la empresa. No. 135. Centro de Gestión de Conocimiento, CEGESTI

PERSPECTIVAS FILOSÓFICAS DEL CONOCIMIENTO

   El conocimiento en su definición más simple, se convierte para el hombre en el conjunto de información que este obtiene al emplear sus facultades intelectuales para observar y entender la naturaleza, cualidades, funciones y relaciones de las cosas. Pero sin lugar a duda, este aspecto posee algunas aristas que se deben profundizar, lo cual se pretende realizar a continuación.



El conocimiento en el contexto filosófico
El conocimiento desde una perspectiva filosófica pretende la comprensión de la realidad desde una visión más universal. No solo mediante la búsqueda de soluciones definitivas para las interrogantes del hombre, sino además propiciando en los individuos hombre el empleo de sus facultades para un mejor sentido de la vida concreta.
En el conocimiento, desde el contexto filosófico, indica Padrón, J. (2001), tiene como objeto las realidades inmediatas no perceptibles por los sentidos, que traspasan la experiencia (método racional). Se parte de lo concreto material hacia lo concreto supramaterial, es decir, de lo particular a lo universal.
El conocimiento filosófico un continuo cuestionar sobre sí y sobre la realidad, que lo lleva al individuo a permanecer en un constante interrogatorio sobre la realidad, al considerar que la misma, no está terminada, sino que al contrario, se encuentra en un permanente proceso de cambio. Es por tanto, una búsqueda constante de sentido, de justificación, de posibilidades, de interpretación al respecto de todo aquello que rodea al hombre y sobre el hombre mismo, en su existencia concreta. La esencia de la filosofía es la búsqueda del saber y no su posesión.
Desde esta visión del conocimiento, sin duda alguna, no se percibe a través de los sentidos al objeto de estudio; pero el individuo tiene la convicción que tal objeto no solo existe, sino que además puede aproximarse a él, mediante el método científico, para poder definirlo y caracterizarlo. La construcción de un conocimiento filosófico, puede realizarse de manera sistemática, metódica, analítica y crítica.
Teoría general del conocimiento
Esta teoría busca explicar e interpretar desde un punto de vista filosófico el conocimiento humano. Considerando en el fenómeno del conocimiento, que en el mismo se encuentran frente a frente la conciencia y el objeto: el sujeto y el objeto. Por ende, el conocimiento puede definirse como una determinación del sujeto por el objeto. El conocimiento presenta desde esta visión teórica tres elementos principales: el sujeto, la imagen y el objeto. Visto por el lado del sujeto, el fenómeno del conocimiento se acerca a la esfera psicológica; por la imagen con la lógica y por el objeto con la ontología.
Para Hessen, J (1938), desde el sujeto, esta aprehensión se presenta como una salida del sujeto fuera de su propia esfera, una invasión en la esfera del objeto y una captura de las propiedades de éste. El objeto no es arrastrado, empero, dentro de la esfera del sujeto, sino que permanece trascendente a él. No en el objeto, sino en el sujeto, cambia algo por obra de la función de conocimiento. En el sujeto surge una cosa que contiene las propiedades del objeto, surge una “imagen” del objeto.
En el caso del objeto, señala el autor antes mencionado que el conocimiento se presenta como una transferencia de las propiedades del objeto al sujeto. Al trascender del sujeto a la esfera del objeto corresponde un trascender del objeto a la esfera del sujeto. Ambos son sólo distintos aspectos del mismo acto. Pero en éste tiene el objeto el predominio sobre el sujeto. El objeto es el determinante, el sujeto el determinado.
El conocimiento puede definirse, por ende, como una determinación del sujeto por el objeto. Pero lo determinado no es el sujeto pura y simplemente, sino tan sólo la imagen del objeto en él. Esta imagen es objetiva, en cuanto que lleva en sí los rasgos del objeto. Siendo distinta del objeto, se halla en cierto modo entre el sujeto y el objeto. Constituye el instrumento mediante el cual la conciencia cognoscente aprehende su objeto.
Debido a que ninguna de estas disciplinas puede resolver cabalmente el problema del conocimiento se funda una nueva disciplina que llamamos teoría del conocimiento.
El origen del conocimiento
Según Ruiz, M (1880), El origen del conocimiento humano puede estudiarse desde varias concepciones. El racionalismo, sostiene que la fuente de conocimiento es la razón y rechaza la idea de los sentidos, ya que nos pueden engañar; defiende las ciencias exactas, en concreto las matemáticas, y dice que posee contenidos innatos, es decir, ya se nace con conocimientos, solo que el individuo debe acordarse de ellos. Usa el método deductivo como principal herramienta para llegar al verdadero conocimiento.
Desde el empirismo, el conocimiento está basado El origen del conocimiento es la experiencia, entendiendo por ella la percepción de los objetos sensibles externos y las operaciones internas de la mente. Así pues, para los empiristas, el único criterio de verdad es la experiencia sensible.
Si todo conocimiento ha de provenir de la experiencia esto supone que habrá de ser adquirido. La mente no posee contenido alguno, sino que debe llenarse a partir de la experiencia y el aprendizaje.
El intelectualismo sostiene que el origen del conocimiento lo forman conjuntamente la experiencia y el pensamiento, el intelectualismo sostiene junto con el racionalismo que hay juicios lógicamente necesarios y universalmente válidos no sólo sobre objetos ideales sino también sobre los objetos reales, pero mientras que el racionalismo considera que estos conceptos o elementos de juicio son conceptos a priori de nuestra razón, el intelectualismo los deriva de la experiencia.
El apriorismo defiende la adquisición de conocimiento acerca del mundo real sin recurrir para nada a algún tipo de experiencia. Según esta corriente el conocimiento se deriva de principios innatos autoevidentes absolutamente independientes de toda experiencia. Es importante distinguir entre estos principios autónomos de cualquier evidencia del exterior y la llamada experiencia innata que constituye el fundamento de lo que se ha llamado empiricismo introspeccionista.
Desde las diversas perspectivas manifestadas, la forma en la que el ser humano adquiere y origina conocimientos varía, sin embargo, es un hecho claramente visible, que permite señalar que desde las diversas visiones el hombre puede adquirir o propiciar un conocimiento útil para la sociedad.
La esencia del conocimiento
La esencia del conocimiento puede explicarse, basado en la premisa que establece que no es posible conocer la esencia de las cosas, solo se tienen percepciones de ellas, estas percepciones permiten al individuo ver las cosas de diferentes formas, dando como consecuencia el no poder conocer la esencia en sí de las mismas.
Entonces la esencia del conocimiento, según Hessen, J (1938), representa la relación entre el sujeto y el objeto. El verdadero problema del conocimiento consiste, por tanto, en el problema de la relación entre el sujeto y el objeto. En este caso nos encontramos con una solución pre metafísica del problema. Está “solución” puede resultar tanto favorable al objeto como al sujeto. En el primer caso se tiene el objetivismo; en el segundo, el subjetivismo. Bien entendido que esta última expresión significa algo totalmente distinto.
Si se hace intervenir en la cuestión el carácter ontológico del objeto, es posible una doble decisión. O se admite que todos los objetos poseen un ser ideal, mental, ésta es la tesis del idealismo, o se afirma que además de los objetos ideales hay objetos reales, independientes del pensamiento. Esta última es la tesis del realismo. Dentro de estas dos concepciones fundamentales son posibles, a su vez, distintas posiciones.
Especies de conocimiento
En relación a las especies de conocimientos, es necesario cuestionarse sobre la existencia de un conocimiento inmediato además del mediato, un conocimiento intuitivo además del discursivo. El conocimiento intuitivo consiste, como dice su nombre, en conocer viendo. Su peculiar índole consiste en que en él se aprehende inmediatamente el objeto, como ocurre sobre todo en la visión. Nadie podrá negar que hay un conocimiento semejante.
Señala Hessen, J (1938), aprehendemos inmediatamente, en efecto, todo lo dado en la experiencia externa o interna. Inmediatamente percibimos el rojo o el verde que vemos, el dolor o la alegría que experimentamos. Mas cuando se habla de la intuición no se piensa en esta intuición sensible, sino en una intuición no sensible, espiritual.
Para algunos filósofos, conocer significa aprehender espiritualmente un objeto. El conocimiento intuitivo, entonces, es una forma inmediata de aprehender. También hay los que se oponen a la posibilidad de un conocimiento intuitivo.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
HESSEN JOHANNES (1938). Teoría del Conocimiento. Traducción de José Gaos.
PADRÓN, J. 2001. “La Estructura de los Procesos de Investigación”. Revista Educación y Ciencias Humanas, Nº 17.
RUÍZ, M (1880) Estudios sobre el origen del conocimiento humano.

lunes, 7 de marzo de 2016

Revista Gerencia y Liderazgo

Visita la Revista Gerencia y Liderzgo. Vol. 1 Año 1
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UNIVERSIDAD-EMPRESA UNA RELACIÓN RELEVANTE PARA LA GENERACIÓN DE CONOCIMIENTO CON PERTINENCIA

RESUMEN


Las organizaciones actuales enfrentan grandes retos, producto de los cambios vertiginosos que ocurren en su contexto, requiriendo la generación de conocimiento de manera oportuna para asumir tales situaciones, es así como, se establece la necesidad de realizar alianzas que permitan la interacción de  diferentes organismos con el fin de propiciar e intercambiar los conocimientos que requieren las empresas. De allí que surjan los sistemas científicos-tecnológicos que buscan propiciar una estructura que permita sistematizar la demanda y necesidades de conocimiento, a diferentes plazos y desde diferentes perspectivas, así como su respectiva jerarquización en términos de prioridades, magnitud, posibilidades de abordaje y, al propio tiempo. El presente artículo presenta una reflexión teórica en esta materia, así como, del papel de las universidades en este sistema.
                                                                                                        
Palabras clave: Generación de conocimiento – Universidad – Empresa  -  Sistemas científicos-tecnológicos.


ABSTRACT


Today's organizations face major challenges as a result of the rapid changes occurring in context , requiring the generation of knowledge in a timely manner to take such situations, as well as, the need for partnerships to the interaction of different organizations in order to promote and exchange knowledge required by enterprises is established. Hence arise scientific - technological systems that seek to foster a structure to systematize the demands and needs of knowledge, at different times and from different perspectives, and their respective ranking in terms of priorities, magnitude, possibilities of approach and at the same time. This paper presents a theoretical reflection on this matter , as well as the role of universities in this system.

Keywords: Knowledge generation - University - Company - Scientific - Technological systems.



UNIVERSIDAD-EMPRESA UNA RELACIÓN RELEVANTE PARA LA  GENERACIÓN DE CONOCIMIENTO CON PERTINENCIA


INTRODUCCIÓN


Las sociedades a nivel mundial, enfrentan cada día, situaciones no solo inciertas, niveles de complejidad elevados, un vertiginoso número de necesidades que satisfacer, escasez de recursos, sino además, una constante búsqueda de nuevos constructos que de manera inmediata den respuesta a tales realidades. Todo ello ha ayudado al establecimiento de acciones que proporcionen la transformación de las estructuras tradicionales con el firme propósito de fomentar la generación de un conocimiento útil, de carácter abierto y dinámico, entendido como el saber consciente y con base en que somos capaces de exponer, divulgar y debatir; distinguiéndose del concepto se saber, que posee la filosofía tradicional, que lo concibe como algo estático.
Cabe destacar, que el dinamismo de la ciencia no es solo concentrar o alcanzar un conjunto de conocimientos que cumplen unos determinados requisitos, sino también, está en la forma como estos se obtienen, observar aquellos hechos que acreditan evidenciar las leyes generales que los rigen.
Al respecto, Martínez (1999) indica que  la concepción elitista e individualista que por mucho tiempo se tenía  de la actividad científica es una de las causas que origina  fenómenos negativos que afectan considerablemente  tanto a la productividad y eficiencia, como también a la introducción, generalización de descubrimientos e innovaciones, fortaleciendo con ello el modelo de desarrollo neoliberal.
Se requiere por lo tanto cambios que permitan la generación de un conocimiento útil a todos los sectores de la sociedad, incluyendo el empresarial, es así como surgen los sistemas científicos-tecnológicos, como una alternativa para propiciar redes entre los diversos actores con el fin de crear procesos de innovación y en lo que las universidades cumplen un papel fundamental.
Para Genatios y  La Fuente (2004), si bien es cierto, que los países desarrollados han establecido con éxito modelos de sistemas de innovación, que responden no solo a  las fuerzas productivas, sino además a las relaciones sociales de producción. Los países latinoamericanos, incluyendo Venezuela, no han podido establecer tales sistemas con el mismo éxito, y en el mejor de los casos se establecen como parte de los planes y políticas estatales. En este sentido a continuación se realiza un acercamiento teórico a los aspectos relacionados con estos sistemas y su papel en la generación de un conocimiento útil al aparato productivo de las sociedades. 

DESARROLLO

Hablar de generación de conocimiento útil a las sociedades resulta quizás un tema puesto en el tapete en reiteradas ocasiones, sin embargo, no es menos cierto que debe seguir siendo profundizado, con la finalidad de internalizar, los mecanismos establecido para que tal generación sea útil, dando como resultado  un conocimiento científico que permita a las organizaciones posicionarse y mantenerse en un entorno tan turbulento como el de hoy. A continuación se abordan algunos aspectos relacionados con los sistemas de innovación y su papel en el desarrollo de una gerencia cónsona con los tiempos actuales.


RELEVANCIA DEL DESARROLLO DE INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA PARA LAS ORGANIZACIONES EN LA ACTUALIDAD

El desarrollo de investigación científica adquiere una nueva característica adicional a las que tradicionalmente la han definido y conceptualizado. Además de servir de enlace e instrumento de interacción y beneficio mutuo entre las universidades y los sectores social y productivo, fomenta la pertinencia institucional, favorece el reconocimiento social de la universidad, mejora su imagen y, como consecuencia, el posicionamiento institucional en el entorno al que sirve.
Los nuevos patrones para organizar la investigación científica mundialmente se apoyan, cada vez más, en el desarrollo de redes temáticas y proyectos de investigación y desarrollo tecnológico. Se trata de concertar programas y proyectos de investigación multinacionales que permitan complementar las capacidades y compartir los recursos que cada uno tiene para alcanzar la creciente escala de esfuerzo científico y tecnológico que se impone realizar, a objeto de acelerar la obtención de resultados, facilitar el intercambio de conocimientos y tecnologías entre los países que participan y propiciar la transferencia de los resultados de la investigación hacia el sector de producción de bienes y servicios. Hidalgo (2006).
De igual manera refiere el citado autor (2006), se tiene la evidencia de que el proceso de innovación es un proceso en red, en el cual participan todos los agentes económicos, lo que ha puesto de manifiesto una creciente necesidad de vincular las actividades científicas, tecnológicas, financieras y productivas, independientemente del entorno en que se generen, con el fin último de responder a la demanda del mercado lo más rápido posible y con las mejores perspectivas de éxito. En este marco de referencia, la cooperación a través de los mecanismos de transferencia de tecnología entre las universidades y las empresas constituye una necesidad explícita para incrementar la competitividad de un país.
Es por ello, que es necesario un cambio dentro del sector empresarial a fin de que se relacione efectiva y adecuadamente con la universidad y acceda a los conocimientos que se generan en las mismas. Pero, a la vez, para poder definir nuevos esquemas de investigación que estén guiados bajo una visión y misión organizacionales que permitan consolidar los puentes de vínculos entre dichos subsectores para la generación y transferencia de tecnologías que conlleve al desarrollo económico y social que tanto requiere el país.
Actualmente se reconoce a las universidades como el ámbito natural donde se forman los profesionales que van a alimentar el requerimiento de capacidades del sector productivo y sociedad en general, pero además; son ellas el lugar donde se forman la generación de relevo de los investigadores científicos, sobre todo en países como el nuestro, así como también son dominios donde se concentra la mayor capacidad de generación de nuevo conocimiento.
Al respecto, plantean Hidalgo, León y Pavón (2002) que las universidades como instituciones generadoras de conocimientos, vinculadas a la empresa y a los centros de investigación, deben asumir un rol protagónico ante estos procesos de cambio e innovación tecnológica, estableciendo políticas claras que le permitan enfrentar los avances de la ciencia y tecnología. Por ello debe comprometerse a cumplir con sus funciones sustantivas, desarrollando estrategias para el proceso de investigación científica.

SISTEMA CIENTÍFICO-TECNOLÓGICO

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), “un sistema de innovación está constituido por una red de instituciones, de los sectores públicos y privados, cuyas actividades establecen, importan, modifican y divulgan nuevas tecnologías”. Es decir, son un conjunto de agentes interrelacionados, que constituyen, ejecutan y participan en procesos de innovación tecnológica, a través de la generación de un nuevo conocimiento.
Un sistema científico-tecnológico, es por lo tanto, la estructura que desde los diversos elementos que lo componen (instituciones, organizaciones y actividades). Estos elementos se articulan para interactuar y compartir conocimientos y habilidades que contribuyen al desarrollo y a la difusión de nuevas tecnologías creando un ambiente de innovación.
El concepto de sistema de innovación  pone de manifiesto la importancia fundamental de las redes de actores y los entornos institucionales dentro de los cuales se desarrollan los procesos innovadores. La importancia de este nivel se explica porque, en un contexto de liberalización de los mercados internacionales, se genera un fuerte aumento de la competencia. La adaptación a las nuevas condiciones de las firmas se ve enormemente facilitada por el aprovechamiento de la infraestructura tecnológica, lo cual será más eficaz mientras mayor sea el esfuerzo de colaboración entre empresas y otros actores (Montero y Morris, 1999).


INTERACCIONES DE LOS PROCESOS EN EL DESARROLLO DE UN SISTEMA CIENTÍFICO-TECNOLÓGICO

La investigación es el trabajo teórico o experimental que se lleva a cabo para adquirir nuevos conocimientos. La misma puede ser básica, cuando el conocimiento se refiere a los fundamentos en los que se sustentan los fenómenos y hechos observables, sin prever aplicación alguna o su uso en especial. A diferencia de la investigación aplicada, cuyo propósito original de adquirir un conocimiento que está dirigido, fundamentalmente, hacia un objetivo o propósito práctico. Es común que la investigación aplicada sea seguida por el desarrollo experimental.
Por desarrollo experimental se entiende el trabajo sistemático, basado en el conocimiento existente, conducente a producir nuevos materiales, productos o artefactos, a implementar nuevos procesos, sistemas o servicios, o a mejorar sustancialmente los ya existentes. Las actividades asociadas con las de propias de investigación y desarrollo (I+D), se diferencia por el hecho de la presencia de un apreciable elemento de novedad, en estas últimas. Así, la investigación incrementa el patrimonio del conocimiento, además su desarrollo es necesario, dado que permite la incorporación y adaptación local del avance científico mundial, fundamental para el progreso de la sociedad.
Por otro lado, se considera que la innovación constituye la primera aplicación de la ciencia y la tecnología de una nueva forma con éxito comercial. La innovación tecnológica incluye los productos y nuevos procesos, así como las modificaciones tecnológicas importantes de productos y procesos.
Se habla de innovación de producción cuando la comercialización de un producto ha sufrido una modificación tecnológica, mediante la cual las características de concepción de un producto son cambiadas de manera de ofrecer al consumidor un producto nuevo o mejorado. La  innovación de procesos ocurre cuando se introduce una modificación significativa a la tecnología de producción de un producto. Esta innovación puede estar relacionada con un nuevo equipo, métodos nuevos de gestión o de organización o de ambos tipos de cambios asociados. La innovación se manifiesta a través de la difusión, sin la cual no tiene incidencia económica.
La innovación implica relacionar conocimientos de índole científica, técnica y empírica, que pueden incorporarse al proceso productivo para producir bienes o servicios de mayor valor agregado, con una mayor competitividad, cuidando siempre no comprometer la disponibilidad futura de recursos naturales.
Los procesos de formación de investigadores y de capacitación de profesionales están relacionados con el desarrollo de la investigación científica y tecnológica, así como con la innovación, aunque tienen su propia dinámica. Estos procesos se desarrollan, preferentemente, en el ámbito universitario. El resultado de la capacitación y formación obtenida esta estrechamente asociada con la calidad de los investigadores que lo forman, con la infraestructura disponible, así como la estabilidad de la institución.
El proceso de formación requiere una alta dedicación y capacidad de aprendizaje, siendo frecuente que el investigador requiera especialización adicional, de nivel postdoctoral, antes de ser efectivo en la actividad de investigación. Así, además se requiere de un componente vocacional que esta, muchas veces, condicionado por la valorización económica y social del investigador en la sociedad. Esta valoración social está asociada a la demanda local de ciencia y tecnología existente.
Finalmente, conviene acotar que siendo la investigación científica y tecnológica, la innovación y la formación del talento humano procesos con naturaleza y objetivos diferentes es necesario reconocer que existen obvias relaciones e interfaces entre ellos y que resulta conveniente estimular sus interacciones potenciales. Así, se requiere una articulación adecuada de instrumentos, la estimulación de interacciones entre los procesos, como también, la armonización del conjunto de acciones que considere, apropiadamente, a todos los actores involucrados, con una clara y explicita definición de sus roles. (CINDA, 2010).
En este mismo contexto, Romero (2007) establece que los países industrializados son los líderes mundiales en materia de investigación científica, posición desde la cual han podido decidir sobre los mecanismos del mercado mundial, sobre relaciones internacionales e incluso sobre cuestiones de política interna de otros países. Mientras que los países con menor desarrollo, como Venezuela, se han visto obligados a tomar medidas tendientes a reforzar su sistema científico-tecnológico, así como promover la investigación científica, con objeto de prepararse para responder a los desafíos de la sociedad moderna y sobre todo, para estar en condiciones de integrarse a la globalización de la economía mundial.
El proceso de investigación científica puede entenderse como una expresión de madurez de las instituciones, en la medida en que han asumido que la fragmentación de actividades debilita al conjunto de ellas, mientras que la colaboración e interrelación entre la actividad productora de bienes y servicios con la actividad productora de conocimientos tiende a superar las limitaciones que frenan la innovación de ambas.
En este sentido, para Hidalgo, León y Pavón (2002) esto sucede en un momento en que a la universidad venezolana se le exige mejorar su desempeño, incrementar sus niveles de independencia financiera y ser más receptiva ante las necesidades de la sociedad; y en que, por otra parte, la industria tiene la presión de una creciente competencia debida a la globalización de la economía y a la transnacionalización de la tecnología, viéndose en la urgencia de responder al veloz ritmo de crecimiento de las nuevas tecnologías.
Para Naidorf, (2006) la investigación científica consiste, entonces, en una acción concertada entre ambas corporaciones, en la que el Estado cumple un papel importante, al participar como elemento integrador del proceso de vinculación. Dicho papel constituye la vía para desarrollar tecnología apropiada, a través del establecimiento de las condiciones nacionales, empresariales y universitarias idóneas, principalmente en aquellas áreas donde estratégicamente convenga y donde se tenga mayor experiencia, con el propósito de optimizar el uso de los recursos y de construir mejores condiciones de vida para la población.
Se infiere del planteamiento de estos autores la necesidad de contar con políticas públicas en ciencia, tecnología e innovación que orienten de manera coherente el desarrollo de investigaciones en los diferentes espacios públicos para responder a los objetivos estratégicos de desarrollo económico y social del país; así como al plan nacional de ciencia y tecnología. Esta debe ser una responsabilidad ineludible del Estado venezolano que debe, además, constituirse en el elemento integrador del proceso de vinculación del entorno científico-tecnológico con el entorno socio-productivo.

LA UNIVERSIDAD Y SU PAPEL EN   EL DESARROLLO DE INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA UTIL PARA LAS ORGANIZACIONES EN LA ACTUALIDAD

A la universidad se atribuyen tres funciones sustantivas: la docencia, la investigación y la de extensión, más recientemente entendida como la función de vinculación o de articulación sustentable con la sociedad.
Plantean Hidalgo, León y Pavón (2002) que las sociedades necesitan personas con una amplia variedad de habilidades, por tanto, es necesario el desarrollo de una universidad cuyas funciones principales se centren en la docencia, investigación y extensión, logrando contribuir a la formación de profesionales que la sociedad demanda.
Tradicionalmente la universidad es reconocida como una institución donde se imparte la formación universitaria conducente a complementar aquella iniciada en niveles precedentes en diversas áreas del conocimiento.
Expresa Gil (2000), que una de las funciones sustantivas de la institución universitaria la constituye la docencia en sus diferentes niveles, por tanto, las políticas de estado tenderán a mejorar e incidir de manera directa en el proceso de enseñanza- aprendizaje de manera que transcienda las actividades implícitas en un aula de clase considerando a los elementos que conforman el currículo.
Así la formación de las nuevas generaciones del talento humano para la investigación científica (masa gris) es una función exclusiva de las universidades a través de programas de enseñanza mas avanzados (particularmente de doctorados o postdoctorados, considerados subproducto de la actividad de investigación) que utilicen una combinación de las capacidades docentes de los investigadores, su conocimiento actualizado asociado a áreas específicas, así como sus capacidades y enseñanzas para crear conocimiento .
En este mismo orden de ideas, la universidad debe cumplir la función de investigación para satisfacer la demanda de conocimiento de la sociedad. Ciertamente, en los países en vías de desarrollo o emergentes, como Venezuela, donde las universidades concentran la mayor capacidad de generar conocimiento, esta función es fundamental para incorporar conocimientos desarrollados local, nacional o en otras partes del mundo que conduzcan a lograr un desarrollo soberano en el orden tecno científico, humanístico, económico, social, endógeno y sustentable de la sociedad.
En el mismo contexto de las funciones de la universidad señalan Roble y otros (2007) que la extensión universitaria comprende el conjunto de actividades conducentes a identificar los problemas y demandas de la sociedad, coordinar las correspondientes acciones de transferencia, reorientar y recrear actividades de docencia e investigación a partir de la interacción con ese contexto. En tal sentido la extensión implica un aprendizaje recíproco, dado que la universidad, al conocer la realidad nacional, enriquece y redimensiona toda su actividad académica.
Al respecto, los autores Hidalgo, León y Pavón (2002) argumentan que entre las actividades actuales que realiza la universidad para cumplir con los objetivos que tiene encomendados, particularmente, aquellas que están orientadas a estrechar los vínculos con los sectores social y productivo adquieren mayor relevancia en función de que permiten captar con mayor nitidez las necesidades reales de la sociedad a la que sirven, incrementando su sensibilidad respecto a la dinámica de los acontecimientos económicos y sociales que se registran en su entorno socioproductivo, así como la consiguiente ventaja que representa su mayor pertinencia social y, por ende, un mejor posicionamiento y fortalecimiento de la imagen que la sociedad tiene de las universidades.

EL ENTORNO CIENTÍFICO Y LA TRANSFERENCIA DE TECNOLOGÍA

Señalan Hidalgo y León (2006) que el primer paso para estimular la cooperación por la vía de un proceso de trasferencia tecnología entre los entornos científico (Universidades y organismos públicos de investigación) y empresarial lo constituye la necesidad de garantizar un clima social y político favorable. La promoción de una cultura pro-empresarial en las universidades desde al ámbito político tratando de crear un clima favorable a la cooperación con la empresa. Para logar tal objetivo es necesario facilitar el flujo de información entre las diferentes instituciones y sectores, además de permitir movilizar experiencias disponibles hacia las necesidades sociales y económicas. Así, los profesionales de estas instituciones (universidades y empresas) manejaran los lenguajes de los demás y podrán vencer sus propios miedos e inhibiciones.
No obstante, refieren estos autores que no es suficiente un clima favorable para iniciar una cooperación efectiva entre las empresas y las universidades. Se requieren nuevos objetivos y nuevas estrategias a todos los niveles organizativos (universidad, centros de investigación, y para los propios investigadores). Particularmente, es necesario realizar esfuerzos para vencer la inercia y resistencia de aquellos investigadores que tienen aversión al cambio.
Por otro lado, las estructuras tradicionales de las universidades no están diseñadas para logar los objetivos asociados con la transferencia de tecnología, sino para propósitos educativos y de investigación básica, lo cual implica que existen diferentes obstáculos organizativos que limitan y dificultan la capacidad de estas instituciones para realizar una efectiva transferencia de tecnología con el ámbito empresarial o para comercializar los resultados de sus propias investigaciones. Por ello, es imprescindible la transformación de su estructura tradicional en otra más moderna, lo cual puede ser un proceso complejo así como requiere de tiempo. Argumentan, que las buenas prácticas en este ámbito de cooperación entre la empresa y las universidades siguen el proceso de proporcionar mayor independencia o autonomía a los investigadores y diseñar unas estructuras de interface que les apoyen en su labor de desarrollar actividades conjuntas. En este ámbito, una solución mixta es la constitución de estructuras de interface, internas o externas a la universidad, pero con una regulación independiente, mientras que el trabajo del investigador permanece dentro de la universidad. Un caso más extremo se presenta cuando la institución descentraliza completamente las actividades de transferencia de tecnología mediante la creación de organizaciones independientes.
Agrupan los principales factores que el entorno científico debe desarrollar para asegurar el éxito de la transferencia de tecnología al ámbito empresarial, como sigue:
· Ampliar la oferta tecnológica.
· Desarrollar acciones de marketing.
· Gestionar de forma eficiente la transferencia de tecnología.
· Utilizar instrumentos de apoyo financiero.
· Generar empresas de base tecnológica (spin-offs).
Gestionar de manera eficiente la transferencia tecnológica resulta fundamental para garantizar el éxito en esta actividad.  Es indudable que entre las fuerzas que han inducido al cambio de ritmo e intensidad de estas relaciones se encuentran por un lado, la necesidad de las empresas por aumentar su competitividad, y por el otro, la necesidad de las universidades de diversificar sus fuentes alternas de financiamiento.
Con base a ello, ha resultado natural fomentar el acercamiento entre las instituciones que tradicionalmente se han dedicado a la generación de conocimientos, con las encargadas de la producción de bienes y servicios.
En los países industrializados, la relación que se ha establecido entre la institución universitaria y el mundo industrial ha sido, en la mayoría de los casos, iniciativa y necesidad de los propios empresarios. Pero está relación universidad-sector productivo es, si se quiere, compleja, por cuanto las universidades juegan tres ro les distintos en el desarrollo de nuevas capacidades industriales basadas en alta tecnología.
Plantea el referido autor, en sintonía con Hidalgo y León (2006) que el primer y más importante rol es el de generar nuevo conocimiento científico, tanto básico como aplicado. El segundo rol es la formación en cantidad y calidad de científicos requeridos para el crecimiento de los centros industriales avanzados. Por último, las universidades juegan un tercer papel, dado que actúan directamente como empresas apoyando el proceso de transferencia de sus resultados de investigación creando una red de empresas industriales.
SOCIALIZACIÓN   DEL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO A LA SOCIEDAD

Para Didriksson (1997) la principal orientación de la universidad en la definición de prioridades debe estar asociada a la concepción de que el conocimiento es un bien público, un bien social y, por tanto, un compromiso al respecto de la investigación que realiza. Esto equivale a decir, que sus productos, procesos e instancias de gestión para su desarrollo no pueden ser tomados para la obtención de un bien privado, o para su apropiación privada.
Ello apunta a la concepción de una nueva categoría de investigación que debe establecerse en el país; la investigación estratégica, la cual difiere de la investigación orientada por la curiosidad, dado que se remite a una sola disciplina, así como no se define la medida de los proyectos de acuerdo al logro de una determinada meta.
La investigación estratégica es académica o de innovación tecnológica, básica o aplicada, se concibe de corto plazo, de mediano o de largo plazo, pero fundamentalmente es realizada desde el plano de prioridades sociales y económicas específicas con solución tecnológica.  Esto implica que la universidad debe pasar a comprometerse a resolver problemas concretos, a desarrollar tecnologías fundamentales y promover la competitividad del país en el mercado internacional, todo desde la perspectiva de la generación de nuevos conocimientos y su transferencia desde el plano de su uso productivo.
Puntualiza el autor que no se trata, con ello, de que la universidad sea una parte de los indicadores de productividad del país, o de los componentes del Producto Nacional Bruto. Se trata de un paso previo, de la producción del conocimiento y su difusión dentro de la sociedad y la economía, de ser parte de un producto de innovación antes de que el conocimiento científico y tecnológico sea comercializable. Esto quiere decir que el conocimiento no es inmediatamente comercializable ni útil desde un punto de vista de la ganancia capitalista inmediatamente, sino que hay una estrategia de producción y transferencia de conocimientos de carácter social extremadamente importante para que todo ocurra, de manera social, gratuita, libre y más aún emancipadora.
En concordancia con lo anterior, plantea Padrón (2001) que generalmente en los estudios sobre la función social de la ciencia, así como en las declaraciones institucionales de nuestras universidades, la trayectoria ideal de todo proceso de investigación se inicia con la identificación de la demanda social para posteriormente continuar con la planificación de la investigación, la ejecución de la investigación y, finalmente la colocación de la investigación en el área de demanda. No obstante, la investigación en nuestras universidades esta circunscripta en las dos fases centrales (Planificación y ejecución de la investigación).
Los estudios desarrollados en las universidades deberían estar orientada a lograr una mayor conciencia reflexiva de interacción social con mayor entendimiento entre las culturas y difusión del conocimiento, propiciando el contacto con las necesidades de la sociedad a fin de contribuir a un desarrollo humano sustentable y una cultura de paz bases de la pertinencia de la investigación; así mismo a alcanzar una praxis investigativa que brinde apoyo, asesoramiento y servicio a la comunidad mediante la determinación de una trayectoria en la producción del conocimiento para que desde la universidad se establezca una interacción permanente para atender demandas de profesionales que realmente se requieran.

REFLEXION SOBRE EL ESTADO VENEZOLANO Y EL DESARROLLO DE SISTEMA DE INNOVACIÓN

El Estado venezolano en las últimas décadas realiza grandes esfuerzos  con la finalidad de  establecer políticas que desde el punto de vista científico confieran la rupturadel modelo tradicionalista de hacer ciencia y den paso a investigaciones con pertinencia social, dirigidas a dar respuesta a problemas existentes, propios de la realidad y su contexto.
En ese sentido, se están incorporando nuevos estilos en la formulación de políticas públicas en ciencia, tecnología e innovación que, en el plano teórico (contenido y/o orientación), significan un giro en la visión del Estado con relación al papel de estos elementos en el proceso de desarrollo donde se comience a impulsar problemáticas y  conocimientos, promover impactos y generar cambios en la vida de las personas,  al  extraer la actividad científica de sus ámbitos cerrados y disciplinares, abrir la interdisciplinariedad al entorno social, económico y político, además de erigir caminos bidireccionales que se materializan en redes de actores.
Ciertamente, la formulación de estas políticas, significa un cambio trascendente en la concepción acerca de la ciencia, la tecnología, la innovación y la responsabilidad del Estado en esa materia, en tanto esta obedecía al modelo de desarrollo que dicho Estado impulsaba. De allí, se emprende dibujar  un nuevo enfoque conceptual en torno al desarrollo; y en consecuencia, la formulación de políticas públicas en ciencia, tecnología e innovación se dirigen a estimular las demandas científicas y tecnológicas de la comunidad en general, y el logro de la autonomía en esas áreas, hasta llegar a conseguir la tan anhelada capacidad científico- técnica endógena.
En tal sentido, dejó de verse a la ciencia y la tecnología como un sector, para considerarlo como un sistema integrado e interconectado de actores, instituciones, Estado y como  tal, se propuso la figura de las Agendas como una práctica concertada que estableciera la combinación del capital social e intelectual con el objetivo de mejorar la capacidad productiva y la calidad de vida de la gente, fundamentalmente desde el sector empresarial.
En este contexto, puede observarse cómo a partir de la aprobación de la Constitución Bolivariana de 1999 y la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, actualmente denominado Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia, Tecnología (2015), se han puesto en marcha un conjunto de programas de amplio espectro en la actividad científica-tecnológica, con la intención política de valorar y utilizar la ciencia, tecnología e innovación como motores para el impulso del desarrollo económico y social. Además se aprobó en el año 2001  la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI) y las agendas de investigación refieren a las prioridades establecidas por el Estado.
Para Ávalos (2002), las agendas como mecanismos de concertación entre Estado, sociedad y universidad, constituyeron la médula de la política de ciencia y tecnología, basada en un modelo de producción del conocimiento que rompía los esquemas prevalecientes hasta el momento. En cierta forma, se pretendía pasar del modelo del sector de ciencia y tecnología al de redes de innovación, de la investigación “libre”, por la investigación misma, a la investigación “orientada” por su utilidad y aplicación.
En consecuencia, la propuesta implicaba novedades para la comunidad científica que anteriormente se había mirado a sí misma o a sus pares en el exterior, como la medida y referente de su trabajo, a la cual ahora se le pedía la interacción con otros actores también involucrados en determinada problemática. Al respecto Ruíz (2012, p.2), señala en cuanto al aspecto científico-tecnológico tres rasgos principales: “la necesidad de capacitación técnica y científica de los funcionarios del gobierno,  proveer las condiciones no sólo para generar conocimientos sino también aplicarlos y,  que las autoridades gubernamentales tomaran conciencia de que las capacidades científico-técnicas necesarias para el país podían ser construidas desde adentro”.
A este aspecto, las autoridades que asumieron la conducción del Estado a partir de 1999 y, en particular, de la ciencia, tecnología e innovación, presentaron un Plan para hacer viable el nuevo modelo de desarrollo endógeno, mostrando que la agenda de investigación contiene un compromiso social donde ciencia y política se articulan y armonizan, convirtiéndose de esta forma en plataforma de dicho desarrollo.
En este marco enfoque, el Estado propone el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (2001-2007), como instrumento participativo en  la formulación de las políticas públicas de ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo integral del país. Esto supone la definición de visiones compartidas a largo plazo en sus respectivas líneas de políticas, programas y proyectos estratégicos, con base en los enfoques de desarrollo endógeno, sustentable y humano como principios orientadores expresados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), y en particular el rol que la ciencia y la tecnología juegan en la consecución de una sociedad más democrática, participativa, justa y con mayor calidad de vida, lo que indiscutiblemente encierra un cambio en la cultura científica.
En tal sentido, el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia, Tecnología, señala que para lograr un cambio significativo, se requiere que los actores rompan con la cultura reciamente entronizada en muchos espacios en los que se produce investigación, identificada con los valores propios de un modelo tradicional de creación de conocimiento. Además, señala  la necesidad de asumir organización colectiva de la ciencia, el diálogo de saberes, la integralidad, la interdisciplinariedad y la participación de diversidad de actores en el ámbito del desarrollo científico-tecnológico del país.
Para lograr lo las propuestas anteriores, el estado venezolano promueve el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, Venezuela 2005 – 2030, en el cual se  ha establecido como misión “contribuir con hacer posible un desarrollo endógeno, sustentable y humano a través de incentivo y desarrollo de procesos de investigación, producción y transferencia de conocimiento de calidad y pertinente a los problemas y demandas fundamentales que afectan actualmente a la sociedad venezolana” ” (p.12)  y los que potencialmente a mediano y largo plazo, pudieran impactar las áreas económicas, sociales y culturales donde la ciencia, tecnología e innovación desempeñan un rol fundamental.





REFERENCIAS


1.290 con rango y fuerza de Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación. Gaceta Oficial Nº 37.291.
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Centro Interuniversitario de Desarrollo (CINDA). (2010). El rol de las universidades en el desarrollo científico y tecnológico en la década 1998-2007. Educación Superior en Iberoamérica. Informe 2010. Santiago de Chile: RIL editores
Didriksson T., A. (1997). La identidad en la Educación Superior en México. México: UNAM. CESU: Universidad Autónoma Metropolitana.
Genatios, La Fuente. (2004). Ciencia y Tecnología en Venezuela. Ediciones OPSU.
Gil (2000) El grupo de discusión: guía práctica para la investigación aplicada. 4 edition, Focus Groups
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Hidalgo, A.; León, G. y Pavón, J. (2002). La gestión de la innovación y la tecnología en las organizaciones. Pirámide, Madrid.
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Roble, M., Cornejo, J., y Speltini, C. (2007). Articulando investigación,  docencia y extensión: Algunas experiencias en el campo de la ciencia y la tecnología. Jornadas de Enseñanza e investigación Educativa en el campo de las Ciencias Exactas y Naturales, 18-19.
Romero, T. (2007). Estrategias de Gestión como factor de éxito en la vinculación I&D-Empresa. VII Seminario Latinoamericano de Gestión Tecnológica. Tomo II.

Ruiz, J. (2012). Desarrollo científico-tecnológico y transferencia tecnológica en Chile: Elementos de política. Pp. 17-23. En, Cooperación Universidad-Empresa: Experiencias comparadas. CINDA, colección Ciencia y Tecnología N° 42, Santiago, Chile

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